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© 2013 Instituto Hijas de Sagrado Corazón de Jesús IFCJ, A.R.
 
Sábado, 18 de Mayo de 2013
 

PROCESO VOCACIONAL

VOCACION
Nos sentimos llamadas corresponder al Amor de Cristo y a la humanidad, particularmente a la niñez y juventud femenina necesitada de amor y de un hogar que las eduque y forme para un futuro mejor.  Somos llamadas a transformarnos en Cristo desde los más íntimos sentimientos de su Corazón, de sus intereses y sus preocupaciones.


Nuestra vocación no sólo es llamado a una vida en comunión con  Jesús; también es un llamado a vivir en la comunidad de discípulas; -de modo que ya no se trata de una persona sino de una comunidad que sigue a Jesús. De este modo, el llamado de Jesús es un llamado personal a la vida Comunitaria.


Nosotras, como Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, sabemos que nuestra vocación  sólo es posible gracias a la iniciativa amorosa del Padre, que, por una predilección inefable nos llama a seguir más de cerca a Cristo a través de una entrega total de nuestro ser, y se completa con la correspondencia de quienes sintiéndonos especialmente amadas,  respondemos con libertad a ese llamado, iluminadas y sostenida por el Espíritu Santo.

 

PROCESO

Dios llama, pero dirige su llamado, al ser humano y espera una respuesta libre de quien es llamado,  a quien acoge ese llamado de Dios se le confía una misión en el mundo que ha de desarrollar durante toda su vida.
Las jóvenes que quieren seguir a Jesús en nuestra Comunidad religiosa, después de tener un acompañamiento cercano con la hermana promotora vocacional, y deciden hacer una experiencia de 15 días en nuestra casa de formación, en el aspirantado, y más adelante quienes optan con libertad y tienen el deseo de vivir esta aventura con Dios, inician un proceso que abarca las siguientes etapas:

 

ASPIRANTADO
Ofrece a las jóvenes que desean compartir nuestro ideal de vida, cultivar y desarrollar en ellas los posibles indicios de la vocación por medio de un serio discernimiento; y si se descubren los gérmenes de una vocación a nuestro Instituto, se procura un acompañamiento más cercano a la joven, cuyo fin es continuar el camino de búsqueda y al mismo tiempo confrontarse con el ideal propuesto por la llamada del Señor.

Para quienes manifiestan su deseo de entregarse a Dios, el Aspirantado, les ayuda a cultivarse humana y espiritualmente, y a buscar respuestas a sus inquietudes, para ello cuenta con tiempos de oración, de estudio, de catequesis, de desarrollo apostólico, técnico y artístico.

La estancia en esta etapa es variable, de acuerdo a la madurez, edad, y estudios realizados.

 

POSTULANTADO
Es un tiempo dedicado a valorar ante Dios y mi conciencia el paso que voy a dar para clarificar la autenticidad del llamado que Él me hace.

En esta etapa se continúa la formación humano-cristiana, el conocimiento de la vida religiosa en general, se ejercita en la práctica de la oración y unión con Dios como alimento de su vida espiritual, viviendo en un clima de colaboración y confianza mutua entre formadoras y formandas.

Su duración es de un año, durante el cual realizan prácticas apostólicas.

 

NOVICIADO
La vida en el Instituto comienza con el Noviciado. En el noviciado se conoce mejor el llamamiento de Dios a vivir como Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, se prueba el modo de vida de nuestro Instituto. Mantiene un continuo diálogo contemplativo y activo con el Señor Jesús.

 Conoce íntimamente a Jesucristo a través del Evangelio y de la Eucaristía aprendiendo a amarlo intensamente… e imitarlo. La novicia necesita tomar conciencia del seguimiento de Cristo a través del ejercicio constante de las virtudes y en la vivencia de los consejos evangélicos, tomando por modelo al Corazón de Jesús, pues la  espiritualidad de nuestro Instituto es cristocéntrica.

El Noviciado dura dos años, participa en la misión insertándose en una Comunidad de apostolado específico, para asimilar y solidarizarse con las exigencias de la nueva evangelización de la juventud actual.

 

JUNIORADO
Se inicia con  la profesión temporal al término del noviciado.

En esta etapa se continua la formación humana, doctrinal, espiritual, comunitaria, apostólica y práctica de la juniora, para que viva con mayor plenitud la vida de Hijas del Sagrado Corazón de Jesús y así pueda cumplir mejor su misión en la Iglesia: la protección y orientación moral de la niñez y de la juventud.

 

LA FORMACION PERMANENTE
Tiene por objeto continuar el proceso de renovación personal a fin de lograr un crecimiento constante en Cristo, desde la dimensión de nuestro Carisma, revitalizando a la vez nuestro testimonio y servicio apostolico, además de una actualización doctrinal, profesional y técnica.

La formación es un proceso tan largo como la vida misma, permanente y continua, por lo que se ha de mantener una actitud siempre alerta para ir ascendiendo uno a uno los peldaños que lleven a la plenitud del amor.

 

 
 
 


   

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